Tendencias que pisan fuerte
- Fernanda Orellano
- 30 dic 2025
- 5 Min. de lectura
El panorama vitivinÃcola evolucionará rápidamente este año, impulsado por los gustos cambiantes de los consumidores, las nuevas tecnologÃas y la creciente concienciación sobre el impacto del clima y el estilo de vida. Vamos a explorar las tendencias en el vino 2026.Â

Desde clubes de vino digitales hasta vinos sin alcohol, vino en lata y vinos premiun, el juego ha cambiado drásticamente. Ya no se trata de volver a las viejas costumbres, .se trata de aceptar y abrazar una nueva normalidad, que pinta muy desafiante. Veamos un repaso rápido, por ahora, de algunas preferencias que vale la pena descubrir para recibir el 2026.
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Cajas, latas y otros envases portátiles
El vino en caja, las latas o los barriles, son ahora los envases favoritos de la sostenibilidad y las bebidas informales.
En especial, las latas tienen muchas ventajas. Las latas son ecológicas (más ligeras, menos emisiones) y perfectas para picnics, viajes y eventos al aire libre, sustituyendo las pesadas botellas y los sacacorchos. Permiten un consumo moderado y se enmarcan en la creciente categorÃa de RTD (ready to drink). Ya se observa que todas los estilos, se adaptan a este envase: vinos espumosos, rosados ​​y tintos ligeros, dulces, y no solo las opciones más económicas.
NoLo es SoGo (SoGo)Â
Tanto si eres el conductor designado como si simplemente no te apetece luchar contra la resaca, los vinos bajos en alcohol o sin alcohol están de moda. Y no en el sentido de "esto es aburrido".
Las personas eligen beber menos, en cada ocasión de consumo; quizás con la idea de beber más en el tiempo, por muchos años. Incluso se observa que los consumidores alternan en una misma ocasión (almuerzo o cena), una copa de vino y una copa de bebida alternativa sin alcohol.
Tintos Livianos
Los vinos tintos han sufrido descensos constantes en los últimos años, incluso en paÃses productores y consumidores tradicionales de tinto como Francia o Italia.
Los estilos más livianos como el pinot noir, gamay, garnacha, o la criolla chica, ya consagrada en Argentina, están ganando cuota de mercado. Los tintos ya se aceptan como una bebida refrescante, atributos que antes era exclusivos de los blancos o rosados.
Oferta premium por copa
Puede que el volumen haya bajado a nivel mundial, pero el valor se mantiene fuerte. ¿Por qué? Porque la gente bebe menos, pero bebe mejor. Si aún no te has subido al tren premium, es hora de mejorar tus estándares.
Además, con la moderación y la asequibilidad como prioridad, los vinos por copa reducen el riesgo de gastar de más y ofrecen una forma segura de disfrutar de un gran vino con el menú o plato que cada comensal elija.
En el on trade (canales de botella abierta) la oferta por copa se observa como la clave para fidelizar a los consumidores e impulsar el crecimiento del margen, especialmente con el apoyo de sistemas de conservación del vino.

Lo sostenible es sexy.
Ser sustentable es un mandato. Vivimos en la era de la credenciales medioambientales.
Para el 2030, la bodega que no adhiera a estos principios o valores, quedara fuera de carrera.
Los consumidores, especialmente los millennials y la generación Z, esperan mucho más que sabor; esperan valor y procedencia. Se espera que las marcas se inclinen por historias sobre la salud del suelo, la producción neutra en carbono y los formatos de envasado reciclados o alternativos, les importa cómo se elabora, como se envasa, quien lo produce y como las prácticas y procesos impactan o benefician al mundo que habitan.
La agricultura ecológica, biodinámica y regenerativa, las botellas ligeras y las prácticas neutras en carbono ya no son algo marginal, sino que es la normalidad.
Singularidad e identidad
Ser auténtico y genuino, es clave; aunque eso signifique no hacer el mejor vino posible.
Las variedades autóctonas celebran la autenticidad del vino y la región. Los consumidores asi como los profesionales del vino, nos abocamos a la tarea de descubrir esas variedades únicas que los paÃses albergan como su patrimonio enológico.
Se trata de variedades, muchas de ellas ancestrales, radicadas en Europa, que han sido redescubiertas y recuperadas. Tras proyectos de investigación, han sido revitalizadas y puestas en producción, previa identificación genética.
Consideradas sobrevivientes muestran un gran potencial enológico, capacidad de resiliencia y adaptación al cambio climático. Por todo eso son amadas, y despiertan el mayor intereses entre los consumidores.
Dejemos de lado, solo por un rato la merlot, la chardonnay o la pinot noir, o alguna otra variedad clásica francesa, que siempre estarán ahà dando ricos vinos; llegó la hora de conocer esas otras uvas que ofrece territorio vitivinÃcola.
Los clásicos siguen en carrera
En tiempos de incertidumbre e instabilidad económica, las bodegas tradicionales, ofrecen prestigio y seguridad. Frente a la brutal oferta, inmensa y variada, muchos consumidores eligen estas etiquetas de bodegas con legado, experiencia y a la vez, actualidad.
La vigencia se valora. Un Rioja, un Bordeaux o un Chianti, son lo que son por los muchos años que llevan haciendo vino; asà como ciertas bodegas en Argentina, que por tener muchos años, incluso algunas, por ser fundadoras de la viticultura argentina, no por eso son menos; son bodegas que saben adaptarse a los patrones actuales, respetando las tradiciones, su legado, siempre con la mirada en el futuro.
El consumidor del futuro y experiencias inmersivas
El consumidor del futuro, será éticamente exigente, la sostenibilidad y el bienestestar son sus pilares; sera digital, la búsqueda y compra estará mediada por plataformas y tecnologÃas; y sera agnostico e infiel, nunca más leal a un marca, solo consumira lo que este alineado con sus valores y estilo de vida.

La tecnologÃa está transformando la forma en que elaboramos, catamos y compramos vino., ya no es hablar del futuro, es hoy.
Ya sea la IA en la monitorización de viñedos, las catas virtuales, o las aplicaciones que personalizan las recomendaciones de vino, son algunos ejemplos. Para los consumidores, esto significa experiencias más inmersivas: catas remotas, historias de etiquetas con realidad aumentada y herramientas digitales que hacen que el vino sea accesible, educativo y social.
Si trabajas en el negocio del vino, la interacción y la narración serán tan importantes como el contenido de la propia botella.
Asia está lista para beber.
Mientras que Europa se está desacelerando, Asia, en particular China, está volviendo a tener sed. Con una clase media en crecimiento y un amor por la autenticidad, la región está haciendo espacio para vinos con historia, estilo y sustancia. Productores de vino, tomen nota.
En resumen, sostenibilidad, consumo informal y descontracturado, tintos frescos y blancos complejos, la vuelta a las tradiciones, vinos con identidad y experiencias personalizadas, son las claves que van a conquistar a un consumidor exigente, sensible y comprometido.
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