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Vinos NoLo: un granito de arena para la transformación del sector vitivinícola

  • hace 1 día
  • 5 min de lectura

NoLo vinos sin alcohol

Mientras una parte de la industria y de los profesionales, sigue preguntándose si el vino sin alcohol puede considerarse realmente vino, y cuestiona su legitimidad, el mercado ya dio su veredicto.

El vino ya no compite únicamente con otro vino o con la cerveza. Hoy disputa su espacio con un universo de bebidas que prometen bienestar, moderación, funcionalidad y nuevas experiencias de consumo.

 

Por otro lado, observamos que la vitivinicultura mundial atraviesa una transformación profunda, un cambio estructural en la forma en que las personas se relacionan con el alcohol, lo que se traduce en un descenso sostenido del consumo, una la gastronomía que ajusta márgenes y miles de productores con problemas crecientes de rentabilidad. En Argentina, el consumo interno se ubica en apenas 15,7 litros por habitante al año, con una caída del 22 % en los últimos cinco años. Ignorar esa realidad sería un error estratégico.

 

Nada se tira, todo se transforma

El excedente de uva a nivel mundial es un problema estructural del sector, impulsado por la caída sostenida del consumo y una menor demanda internacional.

Históricamente, frente a la sobreoferta, los países productores, recurren a desviar el excedente hacia la producción de uva pasa, jugo o mosto concentrado o a la destilación de alcoholes con múltiples destinos.

 

Debido al exceso de stock, los distribuidores mayoristas como minoristas, deciden de manera rigurosa tanto las incorporaciones a su cartera como los posibles volúmenes de venta. 

 

En Argentina, el INV – Instituto Nacional de Viticultura - confirmó que la cosecha de uva 2026 alcanzó los 18,3 millones de quintales, un volumen inferior al del año 2025, pero con una excelente calidad sanitaria y enológica. En este escenario, destinar uva a un producto innovador como es el vino desalcoholizado, es una oportunidad cierta y concreta.


Luego del lanzamiento de Nieto Senetiner 0% Brut, la bodega consolida su línea de vinos sin alcohol con tres etiquetas: Chardonnay, Malbec Rosé y Malbec–Pinot Noir. Con origen en Mendoza, estas alternativas se convierten en los pioneros en la categoría de vinos desalcoholizados, 100% ADN argentino. Una propuesta rupturista, innovadora, en sintonía con las tendencias y las necesidades del sector.

"Nuestro desafío fue elaborar una propuesta sin alcohol que mantuviera la esencia del vino desde su origen. Trabajamos con uvas provenientes de Mendoza, principalmente del Valle de Uco, para conservar la identidad y los atributos que caracterizan a cada varietal. El resultado es un vino 0% alcohol y 100% vino que respeta su naturaleza y ofrece una alternativa para quienes buscan nuevas formas de disfrutarlo, con tan solo 20 calorías por copa", señala Santiago Mayorga, enólogo de la bodega.

Un escenario prometedor

Se prevé que el tamaño del mercado mundial de vinos sin alcohol crezca de 3101,79 millones de dólares en 2026 a 3767,75 millones de dólares en 2027, alcanzando los 17862,48 millones de dólares en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 21,47% durante el período de pronóstico.

Vinos NoLo sin alcohol. Tendencia.

Una vez más el mercado de América del Norte domina con una participación en los ingresos del 48,4% en 2025, y Asia Pacífico, se perfila como la región de mayor crecimiento, impulsada por el aumento de la población de clase media, la urbanización y la adopción de hábitos occidentales como el consumo de vino.


Los datos de Estados Unidos son relevantes, tratándose del mercado donde tanto Argentina, como la mayoría de los países vitivinícolas colocan el mayor volumen de sus exportaciones. Es la gran vidriera que amplifica las tendencias. Aproximadamente, el 61% de los consumidores estadounidenses de entre 25 y 45 años muestran un interés en bebidas sin alcohol.

 

En Argentina, empresas como Codorníu, dieron el puntapié inicial lanzando alternativas y valiéndose de la experiencia en otros mercados. Sus vinos espumosos Zero, pueden encontrarse ya en tiendas.

“Entramos en la categoría de espumosos sin alcohol hace más de diez años con Codorníu Zero y, en 2024, ampliamos la gama con el lanzamiento de vinos tranquilos sin alcohol, así como de espumosos y vinos tranquilos de baja graduación alcohólica. Actualmente vendemos más de 70.000 cajas de 9 litros de nuestra gama de productos sin y con baja graduación alcohólica, y seguimos viendo un importante potencial de crecimiento. Además, estamos explorando nuevos formatos y ocasiones de consumo, como las latas, para responder a los cambios en los hábitos de consumo y a la creciente demanda de comodidad. Observamos el mayor impulso en mercados como el Reino Unido, Alemania, los países nórdicos, Estados Unidos y, cada vez más, España”, explica Helena Jaumandreu, Chief Marketing Officer.

Desafíos y oportunidades

Por supuesto, que el segmento presenta restricciones y desafíos, pero a la vez, grandes retos y oportunidades, si queremos ver el lado llevo del vaso.

 

La percepción del consumidor sigue siendo una barrera importante. El alcohol en el vino contribuye no solo a su efecto embriagador, sino también a su cuerpo y complejidad de sabor. Eliminar el alcohol da como resultado vinos livianos en comparación con los vinos tradicionales.


Esta percepción genera cierto escepticismo entre los consumidores habituales, que valoran la vinificación tradicional. Pero lo cierto, es que, hay otros consumidores que buscan nuevas experiencias y sus criterios de valoración sensorial son otros.

 

Este segmento comprende vinos totalmente desalcoholizados o sin alcohol (< 0,5 % ABV), un tipo que representa entre el 70 % y el 75 % del volumen de vinos sin alcohol en muchos mercados maduros. Los vinos de bajo contenido alcohólico (de 0,5 a 6 o 7 % vol.) atraen a los consumidores que buscan conservar el sabor y reducir el alcohol.

En mercados menos desarrollados, las variantes de bajo contenido alcohólico representan entre el 25 % y el 30 % de la oferta.



"Nuestra teoría es que la gente que nunca ha sido amante del vino, probablemente no se interese tampoco en los vinos sin alcohol. Por eso en los vinos de EdeM nos enfocamos en el consumidor que ya ama al vino. El 93% de consumidores que toman cerveza y vino sin alcohol también toman bebidas con alcohol, y el 58% de consumidores alternan entre bebidas con y sin alcohol en una sola ocasión. Después de una encuesta que hicimos, vimos que las razones para tomar vinos sin alcohol normalmente estan en cuatro categorías: conducción, trabajo, deporte, y salud. Para nosotros, lo importante no es decirle al consumidor porqué debería tomar vino sin alcohol, sino tener disponible una opción deliciosa para los momentos cuando no quieren o no pueden tomar alcohol", nos comenta Dante McDermott Catena, Commercial and NOLO Consumer Experience Lead, de bodega Domaine EdeM.

Es verdad también, que las primeras generaciones de vinos sin alcohol, dejaban mucho que desear. Sin embargo, técnicas modernas como la destilación al vacío, la ósmosis inversa y la tecnología de columna de cono giratorio permiten preservar mejor las características del vino. Estas innovaciones tecnológicas amigables con el medio ambiente, son la razón por la cual, las marcas pueden posicionar sus productos en los segmentos premium y superpremium. Tal es así, que en las más de 8000 tiendas especializadas que existen en América del Norte, el vino sin alcohol, se ofrece como producto premium asociado al bienestar.

 

Sin duda, el crecimiento más dinámico se encuentra en el universo de las bebidas con bajo o nulo contenido alcohólico, un segmento que incluye al vino desalcoholizado, y que proyecta crecer un 36% hacia 2029.

 

En Argentina, donde el consumo interno cayó más de un 22% en los últimos cinco años y muchos productores enfrentan serias dificultades de rentabilidad, la desalcoholización del vino, se perfila como una estrategia emergente de transformación y de innovación sustentable, propone diversificar la oferta, llegar a nuevos consumidores, abrir mercados internacionales y transformar excedentes en productos con valor agregado, alineados con las tendencias globales de salud, sostenibilidad y consumo responsable.

 

La pregunta ya no es si el vino sin alcohol es vino, si es mejor o peor que el vino tradicional, o si será parte del futuro. La pregunta es, quiénes estarán preparados para liderarlo.

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