Vinos y Puertos
- Fernanda Orellano
- 30 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Nacidos para viajar, el Porto, el Jerez y otros vinos, conquistaron el mercado internacional y son los referentes de una categoría.
A pesar de los cambios en los patrones de consumo, y una marcada preferencia por vinos con menor graduación o alternativas sin alcohol, estos vinos llamados “fortificados” siguen en cartelera. Quizás porque la identidad territorial, el carácter singular y la fascinante historia, son sus grandes atributos muy valorados en la actualidad.
Además, tanto el Porto como el Jerez, son el paradigma de una categoría, y son un hito en la historia mundial del vino. Hoy nos toca repasar los aspectos más sobresalientes del Porto.

Una familia encabezada
Todos estos vinos, Jerez, Porto, Madeira, y otros, pertenecen a un grupo conocido como licorosos o fortificados (o encabezados).
Los llamamos así, dado que su grado alcohólico es elevado (oscilan entre los 16° a 22°).
El alcohol es, en parte, natural o adquirido como resultado de la fermentación y en parte, es agregado, debido a que son fortalecidos o encabezados con alcohol de origen vínico, de ahí su nombre.
La práctica de agregar alcohol a los vinos, es de muy larga data.
Las flotas de comercio, anclaban en los puertos de Cádiz en Andalucía, Marsala en Sicilia, Porto e isla de Madeira en Portugal, y los vinos de la región eran parte de sus provisiones.
Los vinos viajaban en barricas y soportaban los vaivenes de las travesías marítimas hasta llegar a los centros comerciales como Londres, Amsterdan o las colonias del Nuevo Mundo.
Esto explica que la fortificación (o encabezado) nació como una práctica para ser más estable el vino en el tiempo. Hoy las condiciones de transporte son otras y la fortificación o el agregado de alcohol es una alternativa o un estilo enológica, para elaborar vinos tanto dulces como secos.
Al ser transportados en barricas de roble, el tiempo y el oxígeno son dos variables que, iban a definir esencialmente, el estilo y la calidad del vino.
Cuestión de estilos
El Porto no es un único vino, son muchos vinos bajo un mismo nombre.
Elaborado los tintos con la uva emblema de Portugal, touriga nacional, en mayor proporción, y otras como touriga francesa, tinta roriz, y otras, que crecen en viñedos empinados en las laderas del valle del río Douro. Un paisaje único, agreste, imponente, y maravilloso, que hay que visitar en la vida.

El Porto siempre es un vino fortificado; pero es el tiempo y el recipiente donde se realiza la crianza, lo que define dos grandes estilos: el Tawny y el Ruby, nombres que vas a leer en las etiquetas.
Los vinos cuya crianza es en barricas (llamadas Pipas localmente) de hasta 600 litros, son los Porto Tawny; mientras que los vinos cuya crianza sucede en toneles (6000, 8000 hasta 10.000 litros aprox.), son los Ruby.
La primera gran diferencia es el color de uno y otro.

La crianza en pipas, se acelera y es más acentuada, por eso, el vino oxida su materia colorante, y adopta esa tonalidad anaranjada o ladrillo. Por el contrario, la crianza en toneles, se ralentiza o retrasa, el color ruby se sostiene más tiempo. De manera que, el mismo vino, colocado 3 o 4 años en un recipiente u otro, la evolución será completamente diferente.
Ahora bien, la crianza en una pipa o en un tonel, también impacto en otros atributos de aroma, sabor, estructura y textura, del vino.
Un ruby, conserva sus notas de fruta roja y florales, es muy concentrado, denso y potente en boca.

En cambio, el tawny, debido al impacto del oxígeno, su tono ruby pasa a cereza claro o naranja (o terracota), sus aromas recuerdan a las especias, los frutos secos, la vainilla, y de un paladar sedoso y más dócil en boca.

A su vez, dentro de cada estilo (Tawny o Ruby), los vinos tienen distintos tiempos de crianza: hay Ruby de 2, 4 y hasta 6 años; y hay Tawny de 4, 6, 10 y hasta 40 años. Todos en su calidad y estilo, son deliciosos.
Otras menciones en las etiquetas
A la hora de elegir un Porto podes encontrar una gran variedad. Ademas de los Portos tintos, que es el estilo con más diversidad, prestigio y el que le ha dado fama a la región del Douro.

Pero, existen además, el blanco y el rosé.
El blanco dry (seco, con menos de 40 grs. de azúcar por litro), se elabora con uva blanca (malvasía generalmente), es delicioso de aperitivo o en cócteles como Porto Tonic.
El Porto rosé es otra rica opción de aperitivo, que ha ganado un lugar destacado en los últimos años, con la puesta en valor de los vinos rosados en el mundo.
Vale aclarar que, debido a la graduación alcohólica, (16/22%), los vinos fortificados, aún cuando se califican como dry o secos, tienen un residual de azúcar de 30/40 grs. mínimo, para suavizar la sensación del alcohol.
Porto Ruby Vintage
La mayoría de los Portos son una mezcla o blend de añadas, un recurso al que las bodegas apelaron históricamente para lograr volumen y consistencia en estilo y calidad.
Pero cuando el Porto es Vintage, se trata del vino de una única añada excepcional, que se cria en tonel por 2 años y luego se embotella.
Una añada de cualidades inmejorables, por las condiciones de clima que se sucedieron en ese período, que favorecieron al desarrollo y madurez de la fruta.
Un Ruby Vintage, es un vino que por sus características puede evolucionar décadas en botella. El Porto vintage no se elabora todos los años, quizás dos o tres por décadas, solo en años excepcionales que se alcanza esa calidad superior.
Es la joya de todos los Portos, y si hay un vino que podemos comprar, guardar. y disfrutar con los años o décadas, es este.
Comer con Porto
Un Porto blanco, dry (seco) es ideal de aperitivo con entrantes, al igual que un Porto rosado. Con tempura de langostinos, con jamón o embutidos, con sardinas y variedad de tapas, con sopa de tomate, tortilla de camarones, ensaladas con palta, melón, tomate, palmitos y más versiones.
Los portos Ruby desde luego que se sirven con postres, siendo deliciosos con el chocolate, con el clafoutie de cerezas o damascos, tarta de frutillas, budín de frutos secos; con quesos azules como el Roquefort o Stilton; o un maduro camembert con higos y dátiles, pero también deberíamos animarnos con carnes de cerdo o ave y, siempre con guarniciones agridulces.
Los Tawny por su complejidad y su suavidad en boca, son deliciosos con comida asiática agridulce como fideos de arroz con cerdo, curry thai de pollo o langostinos, chuletas de cordero a la menta y cous cous, preparaciones al estilo marroquí, etc.
El Vintage como vino estrella de una cena, debería tener un lugar especial, y quizás ser el último en el servicio. Beberlo solo, pausadamente, para disfrutarlo en plenitud.
Si de quesos se trata, Porto Ruby con azules como el Stilton o Roquefort, (queso azul inglés), Brie o Camembert; Porto Tawny con Cheddar, Gouda o Parmigiano Reggiano.
Y con lo que te animes, porque el Porto siempre vale la pena.
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